Posteado por: fernandobenavides | agosto 20, 2011

Visiones.

Estoy esperando la lluvia en el pórtico imaginado de una cabaña lejana, donde los arboles cubren la realidad y la dejan lista para cuando quiera morir en la paz de mis deseos.

Me rompí en intentos por ir en contra del incierto, rompí en otros tantos a todas ellas cuando no llegaron a ofrecer el fin de sus días ni la ilusión pasajera de una cripta compartida, acompañada a unos metros distancia y un palmo de tierra húmeda en el descanso de nuestros anhelos cumplidos.

En mis mejores pesadillas aun aparecen mis esperanzas derrumbadas, lugares oscuros en la cresta del sol derrotado y hambriento de muerte.

En mis mejores pesadillas declino mis torpes pensamientos y sigo pensando que voy a estar acompañado de los que desconocemos el camino y nos encontramos andando, y en el trote gastamos el valor que tuvimos al empezar. Acompañado de aquellos pocos a los que pido me digan por dónde andar y seguirlos con ojos cerrados, cerrarlos por estar cansado de ver e inventar profecías, horizontes, señales falsas, santos inexistentes para santiguarse ante la sorpresa de mis errores.

Aun pienso que las lagrimas no van a calmar el dolor de nuestro andar, aun pienso que las compañías se van a separar, aun creo que moriremos solos tomados de la mano. Aun pienso en aquella que se quedó en el intento y me ve seguir mientras tararea melodías silenciosas de aliento con fétida intención.

Y tú que eres mi pedazo sin nombre, de tiempo, de tierra y de piel, que chasqueamos los dedos para no perdernos en la oscuridad y el amanecer no nos agarre separados y perdidos.

Ya pasarán los días y caeremos uno por uno. Ya pasaran los suspiros y los pensamientos velados, ya seremos nada cuando éramos algo, cuando creíamos en los poblados conquistados por la suela al pasar.

Habremos de estar cansados y alguien se compadecerá de nuestra ruina para poner punto final a nuestro río de palabras salvajes y tranquilas, insultos y esperanzas, las que valen, las que requieren del recuerdo cuando otros, en otros tiempos, se sienten al mismo pórtico y esperen la lluvia que para nosotros no llegó; mientras nosotros aquí aparentamos que todo está bien mientras el mundo se acaba con todo lo que no pasó, todo lo que nos quemó la boca, lo que no sucedió.

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